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Sensores inalámbricos inteligentes para IoT




El sensor inalámbrico puede pensar por sí solo sin baterías o Internet, ayudando a los dispositivos a funcionar y ahorrar energía en edificios y más.



El termostato de su hogar puede parecer básico, pero se basa en un sensor inalámbrico para decidir cuándo activar la calefacción o el enfriamiento, un ejemplo de cómo los sensores alimentan el Internet de las cosas (IoT).Estos dispositivos permiten a los sistemas recopilar y compartir datos, sin embargo, la mayoría aún depende de las baterías de litio y la lucha con la toma de decisiones, como identificar múltiples amenazas antes de responder.Los investigadores de la Northeastern University han utilizado principios de la física de la materia condensada para incrustar la lógica directamente en una etiqueta de sensor inalámbrico, un desarrollo que podría cambiar el futuro de la inteligencia artificial y de IoT.

La mayoría de los sensores inalámbricos dependen de la energía cosechada de las ondas de radio o la luz cercanas, lo que puede ser inconsistente.Por lo general, no pueden procesar las señales que detectan o realizan cálculos antes de transmitir datos a un lector.


La etiqueta de sensor inalámbrico pasivo desarrollada en este trabajo puede realizar cálculos en múltiples parámetros ambientales.Esto permite la toma de decisiones dentro de las redes de sensores inalámbricos y reduce la dependencia de los recursos en la nube.

Utilizando el modelo ISING, un concepto de física adaptado para la computación cuántica, los investigadores crearon un sensor inalámbrico pasivo capaz de tomar decisiones similar al cerebro humano.Llamado Spin (nodo paramétrico de detección), el componente puede responder a múltiples fuentes de datos y tomar decisiones.

El giro puede detectar y realizar funciones no posibles con otros sensores inalámbricos pasivos.Esto podría ayudar a reducir las emisiones de gas y el uso de energía en edificios y sistemas de energía, y reducir los desechos en los sistemas de cadena fría.

Con miles de millones de sensores que se espera que admitan dispositivos conectados a Internet para fines de 2025, la lógica de incrustación en sensores inalámbricos pasivos permitirá a los sistemas de aprendizaje automático y de AI y a procesar datos localmente y reducir la necesidad de recursos en la nube.

Un prototipo puede detectar cambios en la temperatura.Se espera que las versiones futuras midan parámetros como la humedad, la luz y la solidez estructural en edificios y puentes.Estos sensores también pueden detectar la presencia humana o identificar patrones ambientales, incluidos los productos químicos.

Cada sensor inalámbrico pasivo puede calcular y tomar decisiones basadas en entradas locales, lo que ayuda a los sistemas centrales a obtener una mejor visión con menos dependencia de la computación en la nube.